En la segunda entrega del programa Contracorriente reveló nuevas pruebas incluidas en la carpeta fiscal que respaldan los argumentos de la defensa técnica de los ocho militares bajo prisión preventiva, la cual sostiene que existió un fuego cruzado.
De acuerdo con el informe periodístico, las declaraciones de los sobrevivientes Jhonatan Águila Gutiérrez y Ricardo Jean Pierre Acuña Quispe presentan contradicciones clave que complican el caso. Mientras Acuña Quispe admitió inicialmente que transportaban cocaína en forma de “ladrillos”, Águila Gutiérrez ha mantenido la versión de que es un técnico en enfermería y deportista aficionado que regresaba de un campeonato de fútbol en Pucacolpa (Ayacucho) al momento de sufrir la presunta emboscada.
Sin embargo, el registro de la garita de control de Electroperú desmiente dicho itinerario. La camioneta de placa W4A-866 pasó por la zona de Colcabamba el viernes 24 de abril en un horario en el que, según la declaración de Águila ante la Fiscalía de Derechos Humanos, él aún se encontraba en Pucacolpa (Huanta, Ayacucho), a más de 54 kilómetros de distancia. El control vehicular de la empresa eléctrica arrojó otra inconsistencia: el conductor de la unidad se registró bajo el nombre falso de Edward Valdivia Montoya; no obstante, Jhonatan Águila aseguró en su testimonio oficial que quien manejaba era el ciudadano colombiano Nilson Montenegro Valencia.








